Hakuho 43 Yusho
Opinión Sumo profesional

Crónica del Kyushu Basho 2019

Cuando uno se acerca al mundo del sumo le sorprenden muchas cosas. Personalmente al principio encontraba fascinante la «facilidad» con la cual se puede dar resultados sorprendente. No deja de ser un combate que en muchas ocasiones no supera un puñado de segundos y la posibilidad de un traspiés hace posible que cualquier participante del makuuchi tenga posibilidades reales de llevarse la victoria final en un torneo.

Con el paso del tiempo he ido aprendiendo algo sobre las dinámicas de los diferentes torneos y en concreto sobre el devenir de los rikishi en el banzuke. Es cuando te das cuenta de lo difícil que es llegar a ostentar el rango de ozeki, el mantenerlo y aun más plantear seriamente la posibilidad de ser yokozuna. Quien tiene ese rango es sin duda un luchador excepcional y no por pocos motivos.

El torneo de noviembre nos ha recordado por qué los yokozuna no son tan numerosos como pensamos y por qué debemos estar agradecidos de poder disfrutar del quizá mejor de ellos en los últimos 100 años.

Supongo que si eres un aficionado al Sumo «a tiempo completo» habrás deducido el ganador de este Kyushu Basho 2019 pero no por ello no vale la pena recordar cómo se ha desarrollado el torneo y cómo se ha llegado al resultado final. Así que voy a por ello.

Los días previos al torneo

El mes y medio entre torneos quedaba marcado sin duda alguna por el danpatsu shiki (ceremonia formal de retirada) del ex-yokozuna Kisenosato. Las imágenes de un Ryogoku Kokugikan repleto de gente mientras el rikishi realizaba por ultima vez su dohyoiri acompañado del ozeki Takayasu y el maegashira Shohozan son sin duda muy emotivas. Se retiraba el último yokozuna japonés y se respiraba en el ambiente una cierta sensación de pena por cómo se había llegado a ello. En el corte de pelo de su chonmage caían lágrimas en más de uno de los elegidos para ello. Sin duda un día triste a la vez que emotivo del Sumo actual. Lo positivo sin duda era verlo los días posteriores ya como miembro de su heya en funciones de entrenador. La experiencia es un grado y los luchadores que tendrá a su cargo pueden aumentar su rendimiento si siguen los consejos del ex-yokozuna.

Por otro lado los participantes del jungyo de otoño se desplazaban a ciudades como Kyoto, Izu, Chiba o Hiroshima entre otras. Caras sonrientes que daban a entender que las lesiones que se habían sufrido no eran tan aparatosas como esperábamos tras el Aki Basho. Parecía que el último torneo del año podía ofrecer una pelea total entre los rikishi de la parte alta del banzuke.

El fin del jungyo coincidía prácticamente con el inicio del mes de noviembre. El olor a basho se podía respirar en el ambiente y con ello los entrenamiento más o menos públicos que hacían los rikishi en heyas diferentes a las propias mostraban resultados muy interesantes.

En resumen se podía decir que el basho presentaba algunas dudas a la vez que ilusionaba por lo que podía ofrecernos.

Por un lado los yokozuna parecían volver recuperados de las lesiones y con ganas de dejar claro que si están ellos, los rivales lo tienen muy complicado de cara la victoria final. Además existían las motivaciones extra de ver a Hakuho ganar su primer yusho como ciudadano japonés y a Kakuryu brindar la victoria a su malogrado oyakata Izutsu. Dos buenos motivos para esperar lo máximo de ellos.

Los ozeki volvían a ser de nuevo un «enigma». Goeido aspiraba a más después de mantener grado en septiembre y su objetivo parecía ser alcanzar unos dobles dígitos que confirmasen una recuperación física definitiva tras arrastrar lesiones los últimos torneos. Takayasu por su parte era un enigma por la «fea» lesión de codo sufrida en Tokyo. La imagen de una keiko utilizando un único brazo nos hacían pensar lo peor. Takakeisho, por su parte, se mostraba entrenando de manera sólida tras la lesión en el pectoral pero los moratones eran evidentes y tampoco podíamos asegurar que su desempeño fuese el adecuado (el recuerdo de la gestión en la lesión de Kisenosato sigue demasiado presente). Ni si quiera un kachi koshi parecía un objetivo excesivamente sencillo esta vez para un rikishi que lo consigue de manera continuada en sus últimas participaciones.

En cuanto a los sekiwake sorprendía lo peligroso que podía ser enfrentarse a ellos por motivos muy diferentes. Mitakeumi tras su segunda victoria global volvía a estar en la carrera por alcanzar el grado de ozeki. Las posibilidades eran muy remotas (únicamente un 15-0 sería motivo suficiente y ni aun así era seguro) pero unos dobles dígitos «con solvencia» lo acercarían a ello en año nuevo si tenía un resultado similar al conseguido en los torneos de septiembre y noviembre. En cuanto a Tochinoshin, pese a un desempeño muy irregular la posibilidad de volver a recuperar el grado de ozeki con diez victorias lo convertía al inicio en una ruleta rusa. Como siempre digo cuando alguien esta en esta situación, la consecución de este objetivo de manera «rápida» (ocho victorias en los primeros 9 días y las 10 en los 12) lo podrían en una posición muy ventajosa de cara a disputar el basho.

Kyushu 2019

Completaban esta vez el sanyaku 4 komusubi (desde el 2006 no se daba esta situación). Y es que las lesiones de los yokozuna en setiembre junto al rendimiento de los ozeki había hecho brillar a bastantes maegashira. La realidad es que como comentaba @edupaz solo Asanoyama parecía en condición real de pelear la categoría y mantenerla de cara a enero.

Lo mismo parecía en cuanto a la parte alta de los maegashira. Si los rikishi de «arriba» sufren la habitual primera semana por estar en unas posiciones que se suelen llamar «la picadora» esta vez deberían hacerlo prácticamente en dos tercios de competición pudiendo acumular derrotas de manera escandalosa.

Ausencias y presencias notables

Un par de noticias «extra» (una buena y una mala) nos llegaban justo antes de iniciar el torneo.

La mala era la ausencia del gigante Ichinojo. La lesión sufrida en septiembre era según miembros de su heya una dislocación y desde entonces, como decía un alguien en Twitter (no recuerdo esta vez quien), «estaba desaparecido de la faz de la tierra». Su descenso a juryo era inevitable de cara a enero.

La buena era que volvía encuadrado en una categoria inferior Ura. Rikishi espectacular y prometedor como pocos estaba recuperado de dos lesiones de gravedad pero enterrando en el banzuke. Los siguientes torneos serán los de verlo de nuevo en el dohyo escalando posiciones camino al sanyaku. ¿Lo conseguirá? Solo el tiempo lo dirá.

El torneo no había empezado y ya teníamos una sorpresa. En el keiko matutino del domingo Kakuryu sentía dolor en las lumbares y la lesión parecía seria. Se retiraba antes de empezar y dejaba a Hakuho como único yokozuna.

Se inicia el torneo de Fukuoka

Ya en competición se sucedían las victorias y derrotas sin aparentemente muchas sorpresas. En la parte alta del sanyaku únicamente la derrota de Tochinoshin en un combate que aparentemente no fue malo por su parte y sí bueno del rival. El día a día marcaría el devenir de todos.

La segunda jornada estaba marcada por la derrota de Hakuho. Nos quedábamos atónitos al ver perder al que sin duda era el gran favorito para la victoria final. Si le sumamos que los tres ozeki perdían (Goeido por fusen al retirarse por lesión) y Mitakeumi o Tochinoshin tampoco sacaban ventaja de ello, todo parecía indicar que el grupo de aspirantes a la victoria final podía verse aumentado de manera ostensible.

Tres días repletos de sorpresas era algo exagerado así que el martes nos volvía a poner en un contexto algo más racional. La parte alta del sanyaku al completo ganaba sus combates pese a tener algunos de ellos algunas dificultades. Parecía que nadie pensaba regalar nada este torneo y se veía en las actitudes de los rikishi al completo. Una malísima noticia era la lesión que sufría Tomokaze. En una mala caída se dislocaba la rodilla y ello afectaba a los nervios de la pierna. El pronóstico no era mucho mejor: más de un año se estimaba para su recuperación. Sin duda la carrera del rikishi sufría un revés muy duro que solo el tiempo nos dirá si es capaz de reponerse a él.

El cuarto día reducía el grupo de líderes a dos únicos rikishi que seguían invictos: Shodai y Wakatakakage. Por detrás los «sospechosos habituales» hacían los deberes ganando prácticamente todos: Hakuho, Takakeisho, Tochinoshin,… Los que fallaban de nuevo eran Mitakeumi y Takayasu, pero sus rivales no eran nada fáciles y quedaban «medianamente excusados». Quedaba un día para finalizar el primer tercio de competición y el rumbo que podía tomar el torneo aun no estaba nada claro.

La quinta jornada empezaba con un par de noticia relacionadas con lesiones y abandonos. Desde la heya de Tochinoshin se aseguraba que padecía una fractura de costilla y se veía obligado a ser kyujo. El sueño de recuperar por segunda vez en un año el rango de ozeki desaparecía. De la misma manera uno de los dos líderes, Wakatakakage, presentaba una lesión en el tobillo derecho que lo dejaba en el dique seco por un mes. Ambas noticias nos dejaban un torneo con una combinación de combates que comprometía a los luchadores en caso que perdiesen frente a rivales aparentemente inferiores.

En cuanto a la competición esta se quedaba sin invictos. El grupo de líderes quedaba en siete y el más importante entre ellos sin duda era el yokozuna Hakuho después de las derrotas de los ozekis que quedaban en competición.

Comenzaba el segundo tercio de competición con un grupo más numeroso de lo esperado en el liderato. Teníamos claro que era fruto de un inicio de torneo espectacular y repleto de sorpresas así que los siguientes días simplemente servirían para aclarar que rumbo pensaba tomar el basho.

En este contexto el sexto día se podría resumir como «la sorpresa de la normalidad». Al finalizar la jornada el líder en solitario ya era el yokozuna. Como comentaba yo por Twitter «Al final me parece que tantas dudas se han resuelto de manera clásica: Hakuho aprieta el acelerador y los demás se quedan mirando entre ellos diciendo: ¿pero no eras tú el que le disputaba la victoria?…¡Hakuho style!». Y es que aparte de las derrotas de los hasta entonces líderes teníamos otras dos de los ozeki. La cosa pintaba muy mal para el sanyaku y únicamente «Hakuho era Hakuho».

El séptimo día nos daba un poco de tregua y los resultados volvían a ser algo más «normales». Victorias de Hakuho, Takayasu, Takakeisho, Mitakeumi y cinco de los luchadores que seguían con un par derrotas (a una del líder).

Mitakeumi Takarafuji

Con la llegada del segundo domingo de competición, y por tanto el nakabi, en el ambiente se respiraba un cierto aire de «esto ya lo he vivido demasiadas veces». Hakuho vencía pese a los problemas que son tener un par de matta antes del definitivo arranque de combate. Por su parte Takayasu finalmente no subía al dohyo para competir pese hacerlo para el dohyoiri. Un dolor en la espalda lo relegaba a un kyujo que le hacia perder el rango y buscar las dobles dígitos en enero si quiere recuperarlo. Del resto de integrantes del sanyaku sorprendía que Mitakeumi, Endo, Hokutofuji y Abi acababan la semana con casilleros equilibrados 4-4. Conseguir el kachi koshi ya no parecía tan complicado pero faltaban la mayoría de enfrentamientos directos que lo hacían interesante. Un caso aparte era Asanoyama que con un 6-2 mantenía aun esperanzas de disputar la victoria final al yokozuna.

Segunda semana de torneo

Se iniciaba la semana con unos resultados que no parecían aparentemente sorprendentes pero esto solo beneficiaba al líder. Hakuho conseguía su kachi koshi mientras Asanoyama (aparentemente su rival más peligroso) también se llevaba el combate que tenía. Takakeisho estaba al finalizar la jornada con un 6-3 que matemáticamente lo ponía en la lista de candidatos a la victoria final pero la realidad era otra. La posibilidad de levantar la copa del emperador se empequeñecía frente a la de conseguir un objetivo mucho más real como era un kachi koshi que le permitiese mantener el rango dos torneos.

Finalizaba el segundo tercio de competición con la sensación que del revuelo inicial quedaba cada vez menos y las variaciones de cara al final podían ser pocas. Hakuho se llevaba un combate más difícil de lo imaginado pero con resultado positivo. Asanoyama no parecía decido a ponerlo fácil y se llevaba el suyo asegurando el kachi koshi y quien sabe si algunos de los sansho al finalizar la semana al ser su primera participación como miembro del sanyaku. Takakeisho también se llevaba la victoria y se quedaba a un solo triunfo de mantener rango.

El miércoles saltaba al dohyo Hakuho sabiendo que Asanoyama no se «dejaba ir» y se notó en la forma de afrontar el combate. El yokozuna es un experto competidor y se desenvuelve como pez en el agua los últimos días de basho. Llevarse la victoria y dar un paso más hacia la copa del emperador es lo único que entiende. Dobles dígitos para el rikishi. Por su parte Takakeisho conseguía el tan preciado kachi koshi y a partir de entonces su rendimiento era un enigma. Se empezaba a intuir por otro lado que los make koshi sobrevolaban algunas «cabezas» no muy acostumbradas a ello como eran Mitakeumi, Endo o Hokutofuji.

La jornada del jueves sin duda es la que define realmente lo que ha sido el torneo a grandes rasgos. Peleas encarnizadas por conseguir los kachi koshi que provocan derrotas dolorosas entre los aspirantes al título siempre y cuando no te llames Hakuho; entonces los aplastas sin piedad. Asanoyama era esta vez quien caía derrotado y Hakuho ampliaba la distancia en la clasificación a dos victorias. Lo bueno es que el rikishi Shodai llegaba a empatar con el komusubi en la persecución del líder. Lo malo de ello es que conociendo al yokozuna no albergábamos muchas ilusiones de llegar al último día de competición sin saber quién se llevaba el yusho.

El viernes era una jornada de «calma tensa». Asanoyama y Shodai tenían la presión de no fallar pero dependían igualmente de un traspiés del yokozuna. Pero el honor y el respeto por la competición en el Sumo es tan importante que ni por un momento podíamos dudar del arrojo de los rikishi. Subieron al dohyo y derrotaron a Kotoyuki y Enho respectivamente. Hakuho se mostraba muy concentrado en los prolegómenos ante Abi. El joven rikishi necesitaba la victoria y ¡cómo lo intentó! Buscó la sorpresa de inicio pero Hakuho tiene una experiencia como pocos en la historia de este arte marcial. Abi perdía y el yokozuna encaraba el fin de semana con la certeza que solo un error personal lo apartaría de levantar la copa del emperador. 

El sábado era para muchos seguidores del Sumo (como es mi caso) un día marcado a fuego en el calendario. La posibilidad de saber el nombre del ganador a falta de una jornada era más que evidente y los implicados en la lucha no podían ser mejores. El primero en salir era por otra parte el último en añadirse a la carrera, Shodai. Esta vez la inexperiencia jugó en su contra y caía en un combate de poder frente Myogiryu. Por su parte Asanoyama pasaba algún apuro con Ryuden pero conseguía la victoria y dejaba el destino en manos del yokozuna. Hakuho se acercaba al dohyo de nuevo con un semblante serio y concentrado. Su rival era un Mitakeumi con un «matchball» que podía convertirlo poseedor de un make koshi y eso lo hacía aun más peligroso. Se dio inicio al combate y Hakuho sacó a relucir su Sumo excepcional. Victoria contundente del yokozuna que lo hacía poseedor del yusho y acumular en total 43 victorias en la máxima categoría.

Como era de esperar la última jornada se resumía en prácticamente un homenaje al ya campeón del banzuke. Y es que los combates de último día por conseguir un kachi koshi o defender el honor son simplemente Sumo en estado puro. En este caso me gustaría destacar las actuaciones de Ishiura (su final de torneo no lo he dicho pero ha sido espectacular), Enho (siempre es una gozada verlo moverse por el dohyo), Myogiryu, Kotoyuki y, evidentemente, Hakuho (que no levantaba el pie del acelerador ni sabiéndose campeón antes de iniciarse le día).

Finalizaba el torneo después de 15 días intensos de competición y el yokozuna conseguía levantar una vez más la copa del emperador agrandando su leyenda. Así que solo se le puede felicitar y disfrutar de una efeméride más en su larga carrera.

¡FELICIDADES CAMPEÓN!

Como siempre digo ahora toca la parte más dura de todo aficionado al Sumo: el periodo entre torneos. Lo bueno es que las fiestas navideñas harán que este tiempo pase algo más rápido.

Shodai Daieisho Asanoyama Sansho

En cuanto a las conclusiones del basho propiamente me «voy» con la sensación de haber revivido una vez más el clásico torneo donde Hakuho aprieta cuando hace falta y se despega de sus perseguidores que no lo ven más. No quiero decir que por ello sea peor que los precedentes pero posiblemente solo seamos capaces de entender lo complicado que es repetirlo una y otra vez cuando por desgracia se retire de la lucha en activo. La parte positiva es que tras la nacionalización del yokozuna su vinculación será total con la formación de nuevos rikishi y sin duda eso puede ser un punto de partida para muchos que nunca lo hubiesen soñado.

Pero lo que tengo claro ahora es que necesito «macerar» todo lo sucedido los últimos días y prepararnos de cara a un 2020 que puede traernos momentos memorables.

¿Nos lo vamos a perder? Claro que no.

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